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26 de Julio de 2018

Por la guerra comercial, Trump lanzó un millonario subsidio para el campo

Destinará US$12.000 millones para los productores afectados por los conflictos con China, la UE, México y Canadá

El gobierno de los Estados Unidos anunció ayer que compensará con hasta 12.000 millones de dólares las pérdidas que los productores agropecuarios padecen como consecuencia de la guerra comercial que ese país lleva adelante contra China, la Unión Europea, México y Canadá, tras la decisión del presidente Donald Trump de aplicar aranceles a productos importados desde esos orígenes.

La primera reacción a la medida fue el cambio de tendencia de las cotizaciones de la soja en la Bolsa de Chicago, donde la oleaginosa pasó de perder dos dólares a subir casi 4 dólares al cierre de la rueda. En efecto, al momento de fijar los ajustes las pizarras mostraron alzas de US$3,76 y US$3,67 sobre los contratos agosto y septiembre, cuyos valores resultaron de 315,26 y 317,28 dólares por tonelada. Desde el inicio de la guerra comercial con China, el principal comprador mundial de soja, el precio de la oleaginosa estadounidense cayó cerca del 20%, desde los 391,97 dólares vigentes a principios de marzo. Ese derrumbe se acentuó luego de que el gobierno chino aplicó un arancel del 25% al producto procedente desde los Estados Unidos, como una represalia a los aranceles fijados por Trump.

Según informó la agencia Reuters, el secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Sonny Perdue, explicó que el paquete de ayuda se financiará a través del Commodity Credit Corporation del USDA (Departamento de Agricultura de ese país) y que, por lo tanto, no requerirá la aprobación del Congreso. "Obviamente, esta es una solución de corto plazo, que dará tiempo al presidente Trump para trabajar en una política comercial de largo plazo", dijo Perdue. La ayuda llegará a los productores de granos, hacienda (vacuna y porcina), leche y frutas, entre otros, por tres vías: pagos directos, compras estatales de alimentos y asistencia para desarrollar nuevos mercados.

La noticia no solo posibilitó el cierre alcista de la soja, sino que en Wall Street alentó la suba de las acciones de firmas vinculadas al sector rural, como Deere & Co., AGCO Corp. y Caterpillar, por la convicción de los operadores de que los subsidios fomentarán la inversión en maquinaria e implementos.

Y más por causalidad que por casualidad, el anuncio de la ayuda oficial para el campo estadounidense encontró a Trump en plena campaña en Kansas City, Missouri, en vista de las legislativas de noviembre. Desde allí continuará su recorrida de apoyo a los candidatos republicanos por Iowa e Illinois, los dos mayores estados productores de soja y maíz de los Estados Unidos.

En las presidenciales de 2016, Trump ganó en 16 de los 18 estados que aportan casi el 95% de la soja estadounidense. Es en esas regiones donde la guerra comercial genera el mayor descontento social y será hacia allí adonde irá la mayor porción de los subsidios anunciados ayer.

Ya el 9 de abril Trump había intentado aplacar los ánimos de los productores al advertir en su cuenta de Twitter que "si en el curso de la negociación quieren perjudicar a los productores agrícolas porque creen que eso me perjudica, les digo que nuestros productores son grandes patriotas. A la larga serán mucho más fuertes que ahora". Ayer, en Kansas City, reiteró que "los productores se beneficiarán" con su enfoque en este enfrentamiento comercial.

Scott Irwin, economista de la Universidad de Illinois, dijo a Reuters que se prevé que la porción más grande de la ayuda se haga a través de pagos directos. "Esa será la parte más grande y probablemente la más controvertida". Y añadió: "Nunca hemos compensado a los agricultores directamente a una escala tan grande".

Por su parte, Brian Kuehl, director ejecutivo de la organización Agricultores para el Libre Comercio, fue concluyente al señalar que "el mejor alivio para la guerra comercial sería ponerle fin a la guerra comercial. Los agricultores necesitan contratos, no compensaciones. Esta acción propuesta es solo un intento de enmascarar el daño que en el largo plazo causarán los aranceles".

Entre esos daños está la posibilidad cierta de perder mercados. Saben que el resto de los abastecedores de productos agropecuarios están aprovechando esta ocasión para ocupar el lugar que Estados Unidos está descuidando.

La Nación