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30 de Octubre de 2018

Soja: ¿Qué hacer con semillas fracturadas de bajo poder germinativo y vigor?

La oleaginosa terminó la campaña pasada de muy mala forma, y los problemas ya comienzan a evidenciarse en la actual implantación. Recomendaciones para no perder desde la siembra.

Si hay algo que no perdona en la Argentina, además de la economía, es el clima. Cada vez más inestable con el paso del tiempo y el calentamiento global, el “tiempo” se ha vuelto una moneada al aire para el productor agropecuario, que pasa de inundaciones insospechadas a sequías impensadas. Una muestra de ello fue la última campaña gruesa, que no sólo destrozó rendimientos a diestra y siniestra, sino que además impactó fuertemente en la calidad del grano.

Hoy, las consecuencias no son sólo monetarias para aquellos productores damnificados, sino que además se suma la baja calidad de las pocas semillas de soja disponibles para esta campaña. Es por esa razón que los profesionales de Rizobacter Susana Solá, jefa de Investigación y Calidad de Semillas, y Gabriel Mina, jefe de la línea Terápicos de Semillas, dieron algunas pautas para saber cuáles granos usar para la siembra, teniendo en cuenta distintos factores.

Las temperaturas superiores a los 32°C durante la madurez del cultivo provocaron diversas alteraciones en las semillas, tales como arrugamiento de tegumento y cotiledones y/o presencia de pigmentos clorofílicos en los tejidos seminales. Asimismo, semillas chicas y duras son otras de las alteraciones causadas por el ambiente que presenta una serie de desventajas en el manejo de la calidad.

“En líneas generales, en esta campaña es frecuente encontrar semillas que posean entre 8 y 11% de humedad.  En la evaluación de los ensayos de germinación, las semillas sobre-secas encuentran en el sustrato abundante agua libre, y ello provoca un rápido ingreso de agua al interior de estas produciéndose fracturas en diferentes estructuras que dan origen a plántulas a las que se las clasifica como anormales en la evaluación y claramente el PG se ve disminuido”, explica Susana Solá, jefa de Investigación y Calidad de Semillas de Rizobacter.

Solá indicó además que se debe tener “especial consideración a los resultados de la Prueba topográfica por tetrazolio en los que se comprueba que los lotes sobre-secos presenten semillas que se fracturan con mucha facilidad durante el proceso de acondicionamiento de la muestra entre papeles húmedos, previo a la incubación en la solución de tetrazolio”.

Entonces es necesario “que el analista esté entrenado para distinguir correctamente la diferencia entre la sintomatología que provoca un daño mecánico y las fracturas que se originan durante el mojado de las mismas. Como es de común conocimiento para el proceso de germinación, las semillas deben estar fisiológicamente maduras”.

Por su parte, Gabriel Mina, jefe de la línea Terápicos de Semillas de Rizobacter dijo que “notamos que en este último mes la situación está cambiando con respecto al poder germinativo (PG) de inicio de campaña. Tanto muestras que expresaron buen PG meses atrás, como otras que se guardaron y se están analizando, presentan una considerable disminución en los valores de PG y Cold Test debido al gran estrés ambiental que estuvo sometido el cultivo durante la campaña pasada”.

Mina no se queda sólo con eso, sino que además advierte que “el estrés fue generalizado en todas las áreas, complicando seriamente la provisión de semilla. No sólo afectó severamente los rendimientos, sino que además impactó fuertemente en el llenado de la semilla, dando como resultado semilla de menor tamaño, con menores pesos de mil, mayor número de semillas duras, inmaduras y/o verdes. Sumado a esto, el bajo contenido de humedad durante la cosecha desencadenó golpes en la semilla y daños en sus tegumentos, cotiledones y embrión disminuyendo drásticamente el poder germinativo y en particular el vigor de estas (este daño que se produzco este año no se detecta con la prueba de hipoclorito, pero si queda evidenciado claramente en la prueba de tetrazolio donde se ven los machucones en las distintas áreas de la semilla)”.

“Las semillas con alto daño son mucho más propensas al ataque de patógenos que afectan drásticamente la germinación. Las semillas inmaduras, con bajo vigor es fácilmente devorada por los hongos de suelo causales del complejo damping off (pythium, rhizoctonia, Phytophthora sojae, Macrophomina phaseolina y Fusarium spp.).  No proteger la semilla con un buen terápico es la peor decisión. Un buen tratamiento se basa en formulaciones amigables con la semilla, que permitan lograr mayor uniformidad y promueva un alto grado de protección, garantizando una germinación y desarrollo inicial del cultivo”, sugiere Mina, pero aclara que “la única excepción a esta recomendación es sobre semilla que luego de ser curada se reduce el poder germinativo en forma importante según normas ISTA. Para estos casos se sugiere directamente no utilizar la semilla para la siembra, y mucho menos para siembras tempranas”.

Infocampo – Facundo Mesquida