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16 de Setiembre de 2019

Decálogo para el control de enfermedades en trigo

Entre las principales enfermedades del trigo se encuentran las royas naranja y amarilla, y las manchas foliares como Septoriosis y mancha amarilla. Estos hongos pueden adormecerse con las bajas temperaturas, pero reavivarse de inmediato ni bien estas aumentan. Por otro lado, las lluvias tienden agravar el panorama.

Por ello es importante el monitoreo frecuente, el diagnóstico oportuno y actuar de manera eficaz teniendo en cuenta el nivel del ataque.

Y desde el punto de vista del manejo de la pulverizadora, se puede señalar que no corren las aplicaciones dirigidas debido a que, al menos por el momento, no se dispone de sensores que detecten las royas y las manchas en los estadios cuando se precisa controlar el patógeno.

Por ende, la mejor guía es la pericia del operador y de quien hace el monitoreo semanal y continuo.

Entre las claves a considerar para alcanzar la mayor eficacia en el uso del equipo pulverizador se pueden mencionar:

  1. Controlar limpieza del equipo interna y externa. La limpieza externa es importante porque un equipo limpio permite detectar a simple vista fugas o filtraciones de fluidos, que conviene anular para evitar mayores costos y eventuales demoras en los trabajos. La limpieza interna hecha con limpiadores comerciales de marca, y no con agua, evita contaminaciones de futuras aplicaciones. El mismo criterio tiene vigencia para la limpieza de los filtros. En cuanto al depósito principal, es bueno tener en cuenta que los ángulos muy definidos las paredes, techos y piso de los tanques, dificultan y demoran su limpieza, respecto de los tanques redondeados en su perfil. Lo mismo puede decirse respecto de los materiales de construcción de los depósitos. Si tienen una superficie rugosa en su interior, su limpieza requerirá más tiempo que una superficie pulida.
  2. Verificar el movimiento del barral respecto del movimiento de la máquina. Debe ser tal que permita mantener la horizontalidad del barral ante las eventuales sacudidas de la máquina. Cuando la altura del barral, o bien su distancia al cultivo, permanece constante es un indicio más de la uniformidad de distribución de los impactos de la aplicación. Sacudidas o movimientos bruscos del barral en el sentido vertical y en el horizontal, hacen perder esa uniformidad de aplicación.

Los nuevos barrales “ven” el suelo y mantienen la distancia hacia él. Así se pueden usar mayores anchos, sin que las irregularidades del terreno afecten su horizontalidad. Lógicamente este es un factor de aumento de la capacidad de trabajo de los equipos.

  1. Controlar que funciona correctamente la electrónica con la que se controla el equipo y la aplicación. Es importante saber que el caudal entregado efectivamente por las pastillas, se corresponde con el señalado en computadora de la máquina. Otro dato de utilidad es saber que la presión indicada en la pulverizadora, es la misma que se lee en un manómetro portátil ubicado temporalmente en un pico. Lo mismo puede controlarse la velocidad de avance del equipo, midiendo el tiempo en recorrer una distancia conocida.
  2. Antes de pulverizar, es necesario tener en cuenta la condición de los factores climáticos. Humedad relativa ambiente, temperatura y viento, pueden conocerse mediante un higrómetro, termómetro y anemómetro de mano. Se puede contar con una estación meteorológica en la pulverizadora. Nunca aplicar en condiciones de inversión térmica. Hay aplicaciones que pueden resultar de utilidad en este aspecto. La elección de la pastilla se hace en función del clima, entre otras cosas, las que a continuación se recuerdan sintéticamente.
  3. La acertada elección previa de la pastilla es fundamental para lograr el éxito del trabajo considerando su efectividad en el resultado y la ausencia de deriva. Es necesario recordar que los fungicidas tienen acción por contacto y absorción del hongo. Y que la movilidad del patógeno en el órgano de la planta, es nula.

Por ello los fungicidas demandan alta cobertura, con 50 a 70 impactos o gotas por centímetro cuadrado, en gotas más bien pequeñas.

Al mismo tiempo es necesario minimizar la deriva, y por ello se considera realmente importante la utilización de adyuvantes que mejoren la caída de las gotas y su mojado. Eviten el chorreado, la evaporación y la voladura.

No es posible calibrar cabalmente una pulverizadora sin contar con el catálogo de la pastilla utilizada. En él se ofrece una cantidad importante de información útil, respecto de el tamaño de gota, la presión de trabajo, el caudal y la velocidad de avance. Además de la altura del barral indicada de acuerdo a la distancia entre picos y al ángulo del abanico o del cono de proyección de las gotas.

Es importante calibrar la pulverizadora al inicio del período de aplicación y realizar inspecciones de rutina para controlar el desgaste de las pastillas.

Para este fin es altamente recomendable el uso de las tarjetas hidrosensibles (con caldos a base de agua) y lupa cuenta hilos de 10 dioptrías.

  1. Llevar el registro completo y preciso de los productos y equipos utilizados para hacer un seguimiento de los tratamientos ejecutados.
  2. Controlar presencia poblados y lotes sensibles cercanos a fin de tomar todos los recaudos necesarios a fin de evitar contaminaciones.
  3. Respetar todas las instrucciones de marbete de cada producto, referidas al manejo, almacenamiento. Lo mismo en lo referente al lavado de envases, manejo de eventuales remanentes. Gestionar la eliminación de los envases de producto, conduciéndolos a su reciclado.
  4. Ante la aplicación en simultáneo de más de un producto, existen recursos que mejoran su manejo. Entre tales recursos se encuentran: el cuidado en el orden de carga en el tanque y el control de la posibilidad o no de mezclar distintos productos. Las máquinas que cuentan con tanques independientes y válvulas para inyectar en el circuito los productos por separado, son de utilidad para evitar la mezcla de productos. Recordemos que los productos son creados para actuar solos, y son mezclados por la logística y la economía en el manejo de los equipos.
  5. Anotar en un cuadro que se mantenga a la vista de todo involucrado en la tarea, a manera de protocolo, con las indicaciones vistas en estas líneas, y otras que se consideren de utilidad.

Otros recursos como por ejemplo la utilización de semilla sana, las rotaciones de cultivos, elección de lote y de materiales genéticos integran el conjunto de herramientas útiles para el control de las enfermedades de los cultivos invernales.

Clarín – Juan B. Raggio