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31 de Octubre de 2019

Inversión en Soja

La mayor parte de los productores argentinos que sembraron soja en 2018/19 lo hicieron en el marco de un nivel tecnológico medio, mientras que un 35% se caracterizó por llevar a cabo un nivel alto. El 7% restante no realizó inversiones significativas en el cultivo. Tales proporciones son similares.

Así lo indica el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) de soja 2018/19 realizado por el Departamento de Investigación y Prospectiva de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El cultivo de soja presenta el mayor porcentaje de adopción de siembra directa de los principales cultivos de grano del país. Si bien en la campaña 2018/19 disminuyó un punto respecto de la 2017/18 (pasó de 95% a 94%), su adopción sigue siendo elevada.

El NOA y las provincias de Córdoba y San Luis presentan los mayores porcentajes de adopción de siembra directa (+98%), mientras que Entre Ríos presenta el menor (87%)

Uno de los principales motivos de disminución de la adopción de la siembra directa radica en el uso de la labranza convencional para el manejo de malezas de difícil control.

El promedio nacional de fertilización fosfatada en soja es de 9 kg/ha, aunque las dosis son considerablemente variables entre las distintas regiones del país. En el caso de la fertilización azufrada en soja, el promedio nacional es de 5 kg/ha (se considera el azufre proveniente del sulfato de calcio aplicado y de los fertilizantes fosfatados).

 

En la última campaña el 15% de los productores realizó muestreo de suelos en soja. En maíz, en cambio, este valor fue del 27% para el mismo ciclo.

La adopción de soja con tecnología Bt, que otorga resistencia a insectos lepidópteros, fue del 75% en Chaco, del 67% en NOA, 37% en el este de Santiago del Estero y del 28% en el norte de Santa Fe. Hacia el sur del país su adopción disminuye significativamente.

La adopción de soja STS fue del 23% versus 16% en 2017/18. Si bien la tecnología STS tiene como propósito el uso de sulfonilureas sin afectar al cultivo de soja, en muchos casos es adoptada por otras cuestiones, como la performance de la variedad (se utiliza sin hacer uso de la tecnología en sí, es decir, sin aplicar sulfonilureas).

Los factores considerados para categorizar los tres niveles tecnológicos en soja son empleo de la siembra directa, cultivares (grupo de madurez y eventos incorporados), densidad de siembra, análisis de suelos, fertilización y prácticas sostenibles de manejo (cultivos de servicio, ambientación y aplicación variable de insumos).

Se considera que el nivel tecnológico refiere a un concepto amplio que incluye tanto el nivel de utilización de insumos como las prácticas de manejo empleadas en cada cultivo para cada zona del país. De la conjunción de ambos aspectos surgen distintos esquemas que son los que determinan tres niveles tecnológicos diferenciados.

Cada uno de los niveles refiere al universo que conforman el total de productores de una zona. La clasificación tecnológica es propia de cada cultivo y es relativa a cada zona.

Valor Soja