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17 de Diciembre de 2019

La tormenta del fin de semana apagó el fuego en algunas zonas productivas

En algunas regiones productivas el fin de semana llegó el alivio. Todo lo que se recalentó la cosa con el anuncio de aumento de retenciones pudo encontrar al menos un (transitorio) bálsamo porque el clima largó con una bendición hídrica en tiempos en los que la cosa se estaba poniendo crujiente y se habían frenado las siembras de soja de segunda y el maíz implantado estaba jugándose las ultimas fichas. También ayuda a las pasturas, que serán clave para alimentar vacunos y ganado lechero.

Según muestra el mapa de la corredora Zeni entre el 14 y el 15 de diciembre (sábado y domingo) llovieron entre 100 y 260 milímetros en el corazón santafesino, donde están ciudades como Rafaela (130 mm) y Esperanza (262 mm). Allí estuvo el epicentro hídrico que fue menguando en milimetraje hacia el norte, al sur y el oeste. Así, el centro-norte cordobés recibió entre 20 y 75 milímetros. Lo mismo que el sur santiagueño.

“Las lluvias fueron importantes en casi toda la zona, veníamos ya con sequía de modo que el agua se está yendo bastante rápido”, apuntó Omar Vaudagna, referente de los contratistas santafesinos en San Vicente, una localidad ubicada 200 kilómetros al norte del puerto de Rosario.

“Se juntó mucha agua porque cayó un chaparrón de golpe pero en poco tiempo se está yendo porque hacía falta, de hecho, las sojas de primera y las de segundas que ya están casi todas sembradas lo estaban necesitando, igual que el maíz que está entrando en floración y pedía a gritos un poco de agua”, contó Vaudagna, para quien, incluso, en algunas zonas, el agua no llegó a tiempo y los maíces irán a pérdida de rinde.

Por su parte, casi todos los departamentos de la provincia de Entre Ríos estuvieron bien regados, con lluvias que fueron de los 150 milímetros al noroeste hasta los 30 milímetros al sur.

“Los cultivos venían acusando una falta de agua, de hecho se había parado la siembra de soja de segunda y los maíces que están en floración ya estaban sintiendo la falta de agua, por eso, esta agua fue una bendición”, reconoció Enrique Behr, referente del INTA Crespo. Y agregó: “Ahora se puede retomar la siembra de soja y los maíces quedaron fortalecidos, porque encima sufrieron en algunas zonas una granizada hace unos días”.

Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, advirtieron que algunas de las lluvias en Santa Fe se dieron con vientos fuertes, por lo que, habría que relevar qué pasó con los girasoles.

En el caso de Entre Ríos, como en algunas zonas se dieron fenómenos de mucha lluvia en poco tiempo, esos suelos arcillosos de poca capacidad de infiltración hay que ver cómo lo pudieron absorber y aprovechar. Seguramente, los que tengan más rastrojos en superficie habrán “cosechado más agua”.

Donde no llovió casi nada

Donde se necesita y no llovió casi nada (apenas unos milímetros que mojaron pero no sirven demasiado) es en Pergamino, y otras localidades del norte bonaerense. También el oeste y el sur de Buenos Aires están complicados y La Pampa.

El sur de Santa Fe (Venado Tuerto, unos 350 kilómetros al sur del epicentro de precipitaciones, Esperanza) todavía sigue faltando mucha agua. El trigo en la zona se hizo casi todo con la napa, porque tampoco llovió mucho en invierno y se está sembrando la soja que se pudo, pero falta.

Clarín - Juan I. Martínez Dodda