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21 de Diciembre de 2017

Las mejores ofertas de la demanda activaron el mercado

La industria propuso de manera abierta $ 4450 por tonelada en la zona del Gran Rosario, $ 50 más que ayer, pero el grueso de las fijaciones se acordó en torno de los 4500 pesos; en Chicago las cotizaciones de la oleaginosa cayeron por quinta rueda seguida

Tras varias jornadas de desencuentros, el mercado doméstico de la soja se activó ayer para comenzar a ponerle valor a los cerca de 1,5 millones de toneladas contemplados en contratos "a fijar" que vencen a fin del presente mes.

El primer paso lo dio la industria, que en el inicio de la jornada ofreció $ 4450 por tonelada de soja entregada en las terminales del Gran Rosario, $ 50 más que anteayer. Y si bien ese valor generó algo de movimiento, la actividad se acentuó cuando algunas firmas comenzaron a ofrecer acuerdos particulares, según volúmenes, en torno de los $ 4500 por tonelada.

"Fue una jornada totalmente distinta a las que veníamos transitando, donde ambas puntas del negocio manifestaron disposición a acordar valores para cerrar los contratos pendientes", contó a LA NACION un operador de Rosario y agregó que hasta pasadas las 18 se les había puesto valor a unas "350.000 toneladas de soja, casi todo en niveles de 4500 pesos por tonelada".

El operador explicó que la nueva devaluación del peso respecto del dólar contribuyó con la mayor actividad. En efecto, ayer la paridad entre las monedas pasó de 17,60 a 17,66 (tipo de cambio comprador, cotización divisa, del Banco Nación). Así, en lo que va de la semana la moneda argentina registró una pérdida de valor del 1,41%, frente a la paridad vigente el viernes, de 17,415 pesos por dólar.

Se prevé que en las próximas seis ruedas la actividad del mercado continúe centrada en las fijaciones, en parte por la urgencia de los vendedores por cerrar los contratos pendientes al mejor valor posible, pero también por la decisión de las diversas partes del negocio agrícola de diferir nuevas operaciones para 2018.

En función del importante período con escasas ventas a remitir, y frente a existencias de la industria aceitera por sólo 1.692.229 toneladas al 1º del actual, según informó ayer la Dirección de Mercados Agroalimentarios, los operadores esperan que durante el inicio del nuevo año la actividad en la plaza sojera se incremente. Claro que para que eso ocurra los precios no deberían ubicarse por debajo de los 4500 pesos, un nivel equivalente a 255 dólares por tonelada, que para muchos vendedores implica un piso.

Los tenedores de soja esperan, asimismo, que con la prometida reducción del 0,5% mensual de los derechos de exportación, que comenzaría a regir de hecho desde el primer minuto de 2018, los compradores trasladen ese beneficio concedido por el Gobierno al valor ofrecido.

Soja nueva

En cuanto a la soja de la próxima cosecha, los interesados ofrecieron ayer 255 dólares por tonelada para la zona del Gran Rosario, sin variantes. Este nivel contrasta con los 270 dólares esperados por buena parte de los vendedores.

Pocas variantes dejaron los negocios en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), donde la posición enero sumó US$ 0,20 al cerrar con un ajuste de 258,10 dólares por tonelada y el contrato mayo resignó US$ 0,30 al quedar con un valor de 260,50 dólares.

En el mercado externo la soja completó ayer la quinta rueda bajista consecutiva. En efecto, las pizarras de la Bolsa de Chicago reflejaron bajas de US$ 0,73 y de 0,82 sobre los contratos enero y marzo, cuyos ajustes resultaron de 350,54 y de 354,40 dólares por tonelada.

La relativa bonanza que atraviesan los cultivos de Brasil y la mejora parcial aportada al estado de los suelos argentinos por las últimas lluvias volvieron a ubicarse entre los fundamentos bajistas de la jornada.

En esta ocasión también se sumó como condicionante de las cotizaciones la decisión del gobierno de China de reducir, desde el 1º de enero, del 2 al 1% el porcentaje de materias extrañas tolerado en los cargamentos de soja de los Estados Unidos. A partir de esta noticia, los operadores estadounidenses temen que las firmas procesadoras con menos espaldas financieras que operan en China opten por modificar el origen de sus compras, por temor a que una inspección determine que un buque no puede ser descargado. Esto haría que la demanda acentúe su interés por la soja sudamericana -particularmente de Brasil-, en detrimento de la mercadería de los Estados Unidos.

La Nación – Dante Rofi