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28 de Diciembre de 2017

Producir en campo arrendado, muy ajustado o a quebranto

La suba de los costos (fertilizantes, labores y transporte) complica aún más el panorama para los agricultores locales que producen en campo de tercero. Momento de afinar los lápices.

La baja de los precios internacionales de los commodities, junto al fuerte incremento de los costos forzaron a los agricultores locales a cambiar sus esquemas productivos y, por sobre todas las cosas, afinar los lápices para no salir perdiendo.

La tarea no es para nada sencilla porque producir en campo arrendado es cada vez más complicado porque básicamente no dan los rindes de indiferencias en muchas de las principales zonas agrícolas de la Argentina.

Vamos a los números, en la evaluación para un campo ubicado en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires, en caso de que sea propio los rindes de indiferencia son del orden de 37 quintales por hectárea (qq/ha) en trigo, 16 qq/ha en soja de 2ª, 63 qq/ha en maíz, 15 qq/ha en girasol y 22 qq/ha en soja de 1ª.

Ahora, en caso de que sea un establecimiento arrendado la situación cambia rotundamente, porque según explican desde Márgenes Agropecuarios, la foto muestra quebrantos generalizados en el rango bajo de rindes. En el rango alto de rindes la soja muestra el resultado más alto, seguida por el girasol y luego el maíz. Los rindes de indiferencia son del orden de 47 qq/ha en trigo, 21 qq/ha en soja de 2ª, 84 qq/ha en maíz, 21 qq/ha en girasol y 31 qq/ha en soja de 1ª.

En este contexto hay que tener en cuenta que el precio de los fertilizantes aumentó en los últimos meses, especialmente la urea, alrededor de el 20% y en menor medida los fosforados con un incremento del 5%. También las tarifas de fletes de granos aumentaron en dólares alrededor de un 9%.

En este contexto los gastos de comercialización tienen fuerte impacto. Para una distancia a puerto de 400 km a Bahía Blanca, expresados en porcentaje sobre el ingreso bruto por hectárea, representan 37% en trigo, 27% en soja y 44% en maíz.

Este es sólo un ejemplo pero se multiplica en muchas otras regiones, para el sur de Córdoba, también en campo alquilado, los rindes de indiferencia son de 50 qq/ha en trigo, de 21 qq/ha en soja de 2ª, de 81 qq/ha en maíz, de 30 qq/ha en soja de 1ª y de 19 qq/ha en girasol.

Estos números son muy ajustado y obligan al productor a conseguir los máximos rendimientos para no salir perdiendo.

Hay que tener en cuenta siempre la cuestión climática, porque el campo es una fábrica a cielo abierto y la falta de precipitaciones o exceso de ellas pueden complicar todavía más el escenario.

Finalmente, para el sudeste de Buenos Aires, para un valor de arriendo de 9 qq/ha de soja, los rindes de indiferencia son del orden de 50 qq/ha en trigo, 27 qq/ha en soja de primera, 22 qq/ha en girasol y 63 qq/ha en maíz. En trigo y soja de 1ª será difícil superar estos y valores.

Así es que el escenario se muestra complejo de cara a esta campaña y entonces continuarán prevaleciendo las asociaciones productivas porque la fórmula de sembrar en campo de tercero ya no es lo que era.