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26 de Enero de 2018

Alerta: hay ocho provincias afectadas por ataques de langostas

Desde el Senasa advierten que hace décadas que no veían una explosión poblacional tan importante de la plaga. Se declaró la emergencia fitosanitaria hasta agosto de 2019.

La intensa actividad de las langostas preocupa. A partir de junio reingresaron a la Argentina desde Paraguay y atacaron cultivos en el norte del país. “Hoy la superficie de vigilancia es muy extensa, abarca 8 provincias y unos 400.000 kilómetros, y tenemos un mapa que muestra las zonas afectadas. Hace más de 60 años que no veíamos una explosión poblacional como la de ahora”, advirtió Héctor Medina, coordinador del Programa Nacional de Langostas y Tucuras del Senasa.

El experto precisó que en Chaco y Santa Fe el nivel de infestación es bajo, pero en el NOA –Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero– la presencia de langostas voladoras es elevada; y en el centro del país se registra un nivel medio de infestación en Córdoba y preocupa la posible dispersión hacia otras provincias de la región.

Con el objetivo de contener su avance y evitar la formación de mangas que migren a otras zonas productivas del país, el Senasa declaró la emergencia fitosanitaria. “El anuncio difundido en agosto de 2017 prevé que la plaga va a seguir, al menos, hasta agosto de 2019. Es un problema que no se va solucionar de un día para el otro”, reconoció el coordinador del Senasa.

Es un insecto que se caracteriza por su gran facilidad para migrar de un sitio a otro y se reproduce muy rápidamente. “En el mundo, cada 15 o 20 años se dan condiciones que favorecen el crecimiento exponencial de estas poblaciones. El clima tiene un rol central”, explicó Medina.

Eduardo Trumper, especialista en manejo de plagas del INTA e integrante del comité interinstitucional de crisis por emergencia de la langosta, indicó que el invierno con temperaturas medias elevadas y con precipitaciones más frecuentes que el promedio histórico contribuyeron a que las langostas adultas anticipen la interrupción de su letargo invernal y reinicien su fase reproductiva.

En consecuencia, se cumplieron tres generaciones de langostas en un mismo año, en lugar de una o a lo sumo dos. “Esta es la condición demográfica necesaria para que se cumpla un proceso de crecimiento exponencial de la población y se dispare el cambio de fase solitaria a fase gregaria”, advirtió Trumper.

Las langostas pertenecen al orden de insectos ortópteros, poseen patas posteriores largas para saltar y un aparato bucal masticador potente que le permite alimentarse de hojas y de otros órganos de plantas. Además, se caracterizan por su gran capacidad migratoria y alta tasa reproductiva, lo que les confiere el potencial para convertirse en plagas devastadoras y afectar la vegetación de grandes extensiones de terreno.

Las langostas y, la mayoría de las tucuras –palabra que significa ‘parecido a langosta’ en guaraní–, poseen tres pares de patas y en estado adulto desarrollan alas, a excepción de algunas especies como las del género Bufonacris.

La principal diferencia entre langostas y tucuras es la capacidad de pasar de un estado solitario a uno gregario, producto principalmente, a un aumento de la densidad. Este cambio de fase implica la alteración del tamaño, color, comportamiento de la plaga y aumento de su capacidad de dispersión y voracidad.

De esa manera, pueden dispersarse a otros territorios y evitar la competencia por el alimento. “Con viento a favor, una manga de langostas puede moverse hasta 150 kilómetros en un día”, destacó Trumper.

Como es un problema que depende de múltiples factores, el comité interinstitucional de crisis por emergencia de la langosta comandado por el Senasa advierte sobre la necesidad de realizar el monitoreo permanente de los lotes y denunciar la presencia de langostas lo antes posible a los organismos involucrados.

“El control de la plaga - recomendó Median- se debe realizar con la mayor premura posible y es independiente de la denuncia o aviso de presencia. Contener el avance de la plaga dependerá de todos los actores involucrados”.

De acuerdo con los especialistas, el momento óptimo de control para evitar la explosión demográfica y posterior dispersión territorial es el estado ninfal. De todos modos, frente a una situación extrema, indican que el control debe hacerse en todos los estadios para frenar o ralentizar el aumento poblacional de la plaga.

Las langostas en estado de ninfas no tienen capacidad de vuelo, por lo que el monitoreo es al ras del suelo. “Se deben observar periódicamente los sitios de posturas para verificar nacimientos y los daños en malezas o cultivos”, manifestó Medina. También es importante realizar el monitoreo y marcar los sitios de posturas, que se encuentran bajo la superficie del suelo.

“Los primeros estadios son los más sensibles, los individuos están más densamente agrupados y el control con fitosanitarios resulta más efectivo”, explicó Medina. Para este trabajo, los equipos terrestres que resultan eficaces son motomochilas, pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre, cañones o lanzas.

Clarín